ENFERMEDAD CELIACA

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¿En qué consiste la enfermedad celiaca?

La enfermedad celíaca es un proceso que afecta a todo el organismo, en especial el tubo digestivo, de origen autoinmune y que parece en individuos genéticamente predispuestos. Se trata de una enfermedad relativamente frecuente con una prevalencia media comprendida entre el 1-2% de la población.

 

¿Cuál es la causa de la enfermedad?

La enfermedad celíaca se desencadena por la ingesta del gluten, que es un componente proteico contenido única y exclusivamente en la harina de ciertos cereales, fundamentalmente trigo, centeno, cebada y avena en una menor proporción. En estos pacientes consumir gluten por tanto, es la principal causa de la aparición de esta enfermedad intestinal de variable intensidad y que es reversible con la instauración de una dieta sin gluten, actualmente el único tratamiento disponible.

 

¿Qué síntomas produce?

 Las manifestaciones clínicas son muy variadas, desde apenas molestias, hasta un amplio número de síntomas. Las molestias digestivas son muy frecuentes con dolor de estómago o dolor abdominal, digestiones lentas y pesadas, hinchazón, alteración del hábito intestinal con predominio de diarrea o estreñimiento. Frecuentemente se asocian determinadas alteraciones como la falta de hierro (con o sin anemia), la alteración de las pruebas hepáticas, el desarrollo de osteoporosis, el retraso de crecimiento en niños, las enfermedades del tiroides, los trastornos reproductivos, las aftas o úlceras en la boca de forma recurrente, los procesos dermatológicos como la dermatitis herpetiforme, los trastornos neurológicos, la depresión y ansiedad, etc. 

 

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico en la actualidad, se basa en la sospecha clínica y por consiguiente la realización de una serología específica (determinación de anticuerpos en sangre), marcadores genéticos y el estudio de las biopsias intestinales. Ninguna de estas pruebas por sí sola, es suficiente para confirmar el diagnóstico.

Serología: Existen varios marcadores serológicos disponibles en la actualidad:

  Anticuerpos Anti-Gliadina: Dirigidos contra las gliadinas (fragmentos del gluten). Son poco específicos y suele haber falsos positivos frecuentemente.

  Anticuerpos Anti-Endomisio: Son muy específicos, pero algo menos sensibles.

  Anticuerpos Anti-Transglutaminasa tisular: Más sensibles pero menos específicos. Los más informativos son de la clase IgA. Su positividad guarda una relación lineal con la presencia y severidad de la atrofia vellositaria en la mucosa duodenal.

  Anticuerpos Anti-Péptidos Deaminados de Gliadina: Más sensibles que los Ac antiendomisio, presentando una especificidad similar a los Ac antitransglutaminasa. Los más empleados son los de la clase IgG y se determinan especialmente en niños menores de 18 meses y en pacientes con deficiencia de IgA.

Las pruebas serológicas en el adulto, son bastante menos sensibles que en el niño, siendo sus resultados frecuentemente negativos, especialmente los Ac antitransglutaminasa, por lo que se están estudiando otros sistemas de detección, a emplear en un futuro próximo.

Estudios genéticos: Se conoce la implicación del sistema HLA (antígenos linfocitarios humanos, ubicados en el brazo corto del cromosoma 6). Este sistema está encargado de vigilar que las células del organismo sean propias. Está relacionada su presencia con la aparición de diversas enfermedades autoinmunes. De un modo simplificado, el HLA-II presenta innumerables variaciones. Se podría decir que cada persona tiene un HLA diferente, pero existen una serie variaciones del HLA que predisponen a padecer ciertas enfermedades. Así, el HLA-DQ2 se presenta en un 90% de los celíacos, lo cual no implica que tenerlo positivo signifique que tenga que desarrollar una enfermedad celiaca (de hecho los celíacos son sólo un 2-5% de los portadores del HLA-DQ2). Cerca del 5% restante de celíacos, presentan el HLA DQ8. Hay al menos un 5% restante, de personas que son celíacos y no tienen ni el heterodímero DQ2, ni el DQ8, o sólo tienen un alelo del DQ2, por lo que su presencia no es obligada para el diagnóstico.

Biopsias duodenales: Se obtienen mediante la realización de una endoscopia digestiva alta, para llegar al duodeno, lugar en el cual se tomarán las biopsias, mediante una pinza introducida a través del endoscopio. Su duración media, es de unos 5 minutos. Las biopsias duodenales se analizan después al microscopio. En la enfermedad celíaca se observa que las vellosidades están atrofiadas, es decir aplanadas y que el número de linfocitos intraepiteliales está elevado y pertenecen a la clase CD3. Estos datos permiten clasificar la severidad de la enfermedad según los criterios de Marsh en varios niveles.

Una vez diagnosticado un paciente de enfermedad celiaca se debe investigar la existencia de la enfermedad en sus familiares próximos, fundamentalmente de primer grado.

 

¿Cómo se trata la enfermedad celiaca?

Una vez diagnosticada la intolerancia celíaca, el único tratamiento existente consiste en mantener una dieta estricta sin gluten de por vida. La dieta no puede curar la enfermedad pero la controla. De modo que, con ella, se puede conseguir la normalización clínica y evitar las posibles complicaciones a corto, medio o largo plazo. La dieta debe seguirse durante toda la vida. Está demostrado que el consumo contínuo de pequeñas cantidades de gluten, puede dañar severamente las vellosidades intestinales o provocar otras alteraciones y/o trastornos importantes no deseables, incluso en ausencia de síntomas.

La dieta sin gluten se basa fundamentalmente en un consumo de alimentos naturales y frescos que no contienen gluten, tales como la leche y derivados; las carnes y embutidos; los pescados y mariscos; huevos en sus diversas formas de consumo; todo tipo de frutas, verduras, legumbres y de cereales que no contienen gluten como el maíz, arroz, mijo y sorgo, combinándolos entre sí de forma variada y equilibrada. Se eliminará de la dieta cualquier producto que lleve como ingrediente trigo, cebada, centeno, triticale (híbrido de trigo y centeno) o avena. Como norma general, deben eliminarse de la dieta los productos a granel, elaborados artesanalmente, o los que no estén etiquetados, donde no se pueda comprobar el listado de sus ingredientes.

Se ha de tener precaución con la manipulación de los alimentos con el fin de evitar la contaminación de los mismos. Se evitará freír alimentos sin gluten en aceites donde previamente se hayan elaborado productos con gluten. En aquellas casas en las que hay un celíaco, se recomienda eliminar las harinas y el pan rallado de trigo y utilizar en su lugar harinas y pan rallado sin gluten o copos de puré de patata para rebozar, empanar o espesar salsas. De esta forma, casi todos los alimentos que se preparen los puede tomar toda la familia del celíaco. Se debe tener precaución con las harinas de maíz, arroz, etc. de venta en panaderías o supermercados, sin certificar la ausencia de gluten. Pueden estar contaminadas, si se ha realizado en molinos donde también se muelen otros cereales que contienen gluten. Finalmente y como norma general, si se sospecha que un producto puede contener gluten, no debe consumirse.

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