DISPEPSIA

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¿Qué es la dispepsia?

El término dispepsia se refiere a las molestias y/o dolor localizados en la parte alta del abdomen. Estas molestias se pueden presentar con mayor o menor frecuencia e intensidad y en ocasiones se acompañan de otros síntomas como hinchazón abdominal, acidez, digestión pesada, eructos, regurgitaciones, náuseas y vómitos.

 

¿A qué se debe la dispepsia?

La dispepsia puede deberse a motivos muy diferentes unas veces debida a causas funcionales y otras a causas orgánicas.

Entre los motivos más frecuentes del origen funcional de las molestias se encuentran las comidas excesivas o muy condimentadas, consumir café, alcohol y/o tabaco, También en ocasiones, la dispepsia funcional se produce cuando existen algunos problemas psicológicos (estrés, ansiedad o depresión).

En otros casos los síntomas dispépticos tienen un origen orgánico. Algunas personas con dispepsia pueden tener procesos inflamatorios como gastritis, duodenitis, erosiones o úlceras que justifican los síntomas. Estos procesos con frecuencia están asociados a la colonización en el estómago de una bacteria denominada Helicobacter pylori. En otras ocasiones estos procesos están relacionados con la toma de ciertos medicamentos (aspirina o antiinflamatorios). En muy pocas ocasiones, la causa de estas molestias está provocada por tumores, cuando estas molestias van acompañadas de pérdida de peso, dolor progresivo, sangrado o anemia, se debe pensar en esta posibilidad.

 

¿Qué se debe hacer si tengo estas molestias y/o dolor?

Si las molestias no se producen muy a menudo y son poco importantes, en principio no tiene por qué ser un motivo de preocupación. La mayoría de las veces estas molestias desaparecerán solas, o con un cambio en los hábitos alimentarios y/o en el estilo de vida (comer con moderación, realizar dieta si existe sobrepeso, abstinencia de alcohol, dejar de fumar, etc.), o tomando algún medicamento para que disminuya la acidez del estómago (antiácidos). Cuando las molestias no desaparecen o éstas se producen de manera frecuente, es mejor consultar a su médico.

 

¿Tendré que realizarme alguna prueba?

Si los síntomas son frecuentes y no desaparecen con las medidas mencionadas o bien porque sus características clínicas sugieren que la causa puede ser de origen orgánico, es aconsejable realizar estudios complementarios. En ocasiones puede bastar la investigación de la existencia de una infección por Helicobacter pylori y en otras la realización de una gastroscopia. Esta última estaría especialmente indicada  cuando aparecen alguno de los siguientes síntomas: pérdida de peso, vómitos persistentes, señales de hemorragia o anemia, dolor o dificultad al tragar los alimentos o dolor de estómago intenso y persistente. También la gastroscopia estaría indicada si los síntomas dispépticos ocurren a partir de una determinada edad, en general más de 50-55 años.

 

¿Qué es una endoscopia?

La gastroscopia es una prueba que se realiza mediante un tubo delgado que, conectado a una cámara, permite transmitir luz y visualizar imágenes explorando el tramo alto del tubo digestivo (esófago, estómago y duodeno). Normalmente es necesario para que la prueba no resulte molesta administrar alguna medicación sedante. En conclusión, la gastroscopia permite ver con detalle si existe alguna lesión que pueda justificar los síntomas, permitiendo tomar fotos o sacar muestras de tejido para su examen bajo el microscopio.

 

¿Cómo se diagnostica Helicobacter pylori?

Para saber si padece la infección por H. pylori, se pueden emplear diferentes pruebas: análisis de sangre, análisis de antígeno fecal, prueba del aliento con C13 o examinar una pequeña muestra de tejido del interior del estómago en el caso de que sea necesaria una endoscopia. La más habitual es la prueba del aliento con C13. Ésta consiste en beber un líquido que contiene urea marcada con un isótopo no radioactivo. Si hay infección por H. pylori se produce una reacción química que se puede detectar analizando el aire que expulsamos al respirar.

 

¿Qué tratamiento he de realizar?

Muchos de los pacientes con dispepsia pueden mejorar simplemente si modifican sus hábitos alimentarios (si se evitan aquellos alimentos que les causan molestias) y el estilo de vida (p. ej., si se deja de fumar), o si suprimen ciertos medicamentos nocivos para el estómago (aspirina, antiinflamatorios, etc.).

Si la causa de la dispepsia es orgánica el tratamiento dependerá de la enfermedad diagnosticada. Normalmente los  fármacos más utilizados son los que actúan disminuyendo la acidez del estómago (antisecretores) y los fármacos que mejoran la digestión (procinéticos). Si se diagnostica infección por H. pylori y se decide su tratamiento se utilizarán varios antibióticos, cuya duración suele ser de 10 a 14 días. Es muy importante tomar la medicación de la forma y durante los días indicados, evitando saltarse tomas, para no reducir la eficacia del tratamiento ni generar resistencias del germen a los antibióticos.

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